Si eres de las que no puedes parar ni un minuto, ni siquiera el día de tu boda, amárrate a una silla si es necesario, no hagas nada que pueda ponerte nerviosa, quiero decir más nerviosa todavía, dedícate a esperar el momento en casa y no hagas desplazamientos innecesarios. Según Rosanna McCoullough, Jefe de Redacción de WeddingChannel.com, el éxito de una boda depende de NO hacer algunas cosas. Por ello confeccionó el siguiente listado de las 10 principales cosas que una novia no debe hacer el día de su boda.
No llames a los proveedores la mañana de la ceremonia. Asegúrate de que todo está confirmado una semana antes de la boda. Si contrataste proveedores de prestigio puedes estar más que segura de que todo estará bien.
No te preocupes por ningún detalle de la boda, ni te ahoges en un vaso de agua si algo no sale como estaba planeado. Nadie se dará cuenta excepto tú. Si en los baños no han puesto las flores que tú habías pedido o los carteles de las mesas con el nombre de los invitados están en negro y no en dorados… ¡que importa!.
No trates de manejar tú los asuntos referentes a los proveedores, como las propinas, por ejemplo. Designa a alguien que se ocupe de estas cuestiones, algún familiar o amigo que sean los encargados de recibir a los proveedores, pagarles o escuchar sus preguntas.
No te olvides de tomar desayuno y de comer el almuerzo. Será un día largo y pasará bastante tiempo entre la ceremonia y el momento en que podrás probar bocado. En el momento tal vez sientas que los nervios no te permiten comer, pero imagínate qué harás si tu estómago empieza a quejarse en medio de la ceremonia… . Pero ¡atención! Elige un menú fácil de digerir.
No te olvides de llevar un kit de supervivencia, con medicina para el dolor de cabeza, pastillas de menta, aguja e hilo por si las dudas de que se te descosa algo, lápiz de labios, polvo para el rostro y alfileres de gancho. Los nervios son traicioneros, así que nunca se sabe lo que le puede pasar a una novia, en medio de las corridas y las emociones.
No te olvides de tomar suficientes líquidos durante el día. Eso sí: no tomes alcohol en ningún momento. La deshidratación es bastante habitual en las novias, así que asegúrate de llevar en el coche de novios alguna botellita de agua mineral y tenla a mano en todo momento.
No te olvides de usar una blusa con botones para poder quitártela fácilmente luego del maquillaje y el peinado, antes de ponerte el vestido. El problema no sería manchar tu ropa, que no sería tan grave considerando que se trata de tu boda, sino arruinarte el peinado, el tocado o el maquillaje.
No dejes de pasar un momento en privado con tu marido después de la ceremonia. Está muy bien que desees atender a los invitados y que quieras que todos se diviertan y lo pasen bien, pero no olvides, en ningún momento, que los protagonistas de la noche sois tú y tu flamante esposo. Elige algún rincón y cuéntale lo que sentiste durante la boda, si te gustó lo que dijo el cura o lo que sea. Aprovecha ese momento para recordarle lo mucho que lo amas y lo alegre que te sientes por haber dado ese tan importante paso.
No esperes que todo salga como estaba planeado. En la boda de un conocido, por ejemplo, en un momento un amigo agarró el micrófono de la persona que estaba tomando el vídeo y comenzó a recorrer mesa por mesa para pedirles a los invitados un mensaje para los novios. Sin duda, fue algo que no estaba planeado y, sin embargo, resultó uno de los recuerdos más imborrables de la boda.
No te olvides de disfrutar de este gran día. Las bodas pasan tan rápido…así que intenta retener cada instante, para que luego todo quede en tu memoria. Aunque parezca una ironía, y seguramente lo es, muchas novias llegan al último momento de la boda y se dan cuenta de que no han podido disfrutarla por estar pendiente de que todo saliera bien.