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Hablar de Hawai es evocar un paraíso natural, remoto y apartado del mundo, pero con un poder de atracción y misterio tan grande, que difícilmente puede compararse con otro lugar del mundo.
Y es que este conjunto de islas, cuya capital es la mítica “Honolulu”, y que muy pocos podrían adivinar que constituye el estado número 50 de los Estados Unidos, es un destino que va más allá de la popular oferta de sol y playa en Resorts de lujo. Es un paraíso tropical, sí, pero con mucho por descubrir.
Ya tienes la fecha, el lugar donde se celebra la ceremonia, y también concertado el lugar donde se servirá el catering.
Normalmente lo has concertado y reservado con muchísima antelación: es el sitio que te gusta y de lo contrario hubiera sido misión imposible conseguirlo. Es increíble pero en general todos tienen una previsión de vértigo y es difícil, augurar que pasará de aquí dos años. Sin embargo, los lugares que nos gustan para celebrar eventos se suelen reservar con una media de antelación de año y medio.
Desde luego el mejor tiempo para visitar Escocia, resulta desde los meses de mayo a agosto, pues es cuando hace mejor tiempo, y los días son más largos. Durante estos meses tienen lugar acontecimientos, cómo: el Festival de Edimburgo, ó Edinburgh Military Tattoo (música y desfiles militares en el castillo de Edimburgo), todo ello en agosto, y atraen a gran número de turistas. Pero, además, durante todo el verano cada semana se celebra alguna fiesta en algún lugar del país.
Blanca y radiante va la novia… aunque de sobra conocida, esta frase no siempre refleja la realidad.
Las decisiones que tienes que tomar a la hora de organizar, son muchas, todos y cada uno de los detalles que encierra la celebración de una boda, y que unas son más fáciles de resolver que otras. Entre las más complicadas, por supuesto: la elección del traje de novia y… del salón de banquetes.
Si eres de las que no puedes parar ni un minuto, ni siquiera el día de tu boda, amárrate a una silla si es necesario, no hagas nada que pueda ponerte nerviosa, quiero decir más nerviosa todavía, dedícate a esperar el momento en casa y no hagas desplazamientos innecesarios. Según Rosanna McCoullough, Jefe de Redacción de WeddingChannel.com, el éxito de una boda depende de NO hacer algunas cosas. Por ello confeccionó el siguiente listado de las 10 principales cosas que una novia no debe hacer el día de su boda.
Uno de los detalles importantes, que determinan la armonía de la decoración en el recinto donde celebres tu boda ,serán los centros que decorarán las mesas de los invitados. Seguro que estarás muy bien aconsejada por tu florista, pero conviene hacer hincapié en algunos aspectos importantes: primero entérate del color con el que se vestirán tus mesas y así se podrá coordinar mejor con el color de la flor; atención a la altura de los adornos, un centro demasiado alto y exagerado puede dificultar la conversación de los comensales.
La iluminación tiene un papel fundamental en la decoración de interiores. Colocar una lámpara o poner luces parecen tareas sencillas, pero lo realmente difícil es crear ambientes agradables y personalizar la decoración de la casa jugando con la iluminación. Además, la luz debe ser la apropiada para cada estancia, para la actividad que se va a desarrollar en ella y para la cantidad de personas que van a utilizarla; sin olvidarnos, por supuesto de su importancia a la hora de destacar cuadros, objetos o resaltar rincones especiales.
Uno de los momentos más esperados, no sólo por el novio, sino también por todos los invitados, es la llegada de la novia a la Iglesia. La máxima expectación se concentra en la protagonista del momento. Con ella comienza realmente el “espectáculo”.
Las bodas siempre han significado acontecimientos sociales de gran magnitud. Ya sean ceremonias religiosas, simbólicas, civiles, … la historia y las tradiciones milenarias que llegan hasta nuestros días, nos muestran la importancia de la unión matrimonial. En cada país, en cada religión, en cada cultura se celebran matrimonios sujetos a miles de gestos simbólicos heredados de generación en generación. Pero si te fijas, todas las uniones tienen algo en común: la fiesta que le sigue.
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